La categoría anti-dolor es una de las más importantes que podemos encontrar en nuestros Compex. Si tenemos en cuenta de que los inicios de la electroestimulación los encontramos en la electroterapia, podemos entender de la importancia que tienen este tipo de programas en el tratamiento de ciertas patologías, complementando siempre el trabajo de los profesionales de la salud, los fisioterapeutas.

Vaya por delante que en este artículo no hablaremos de lesiones concretas, pues cuando hablamos de la rehabilitación de una lesión, debe ser el fisio que hace el seguimiento de la misma, quien indique cuál es el protocolo a seguir. A partir de este protocolo podemos ver qué parte podemos hacer con Compex y de qué forma. Pero siempre es el fisio quien manda.

Si miramos el listado de programas anti-dolor, podemos diferenciarlos en dos grandes grupos: los programas tipo TENS (Transcutaneous Electrical Nerve Stimulation) y los programas tipo EMS (Elictrical Muscle Stimulation).

Programas tipo TENS Promgramas tipo EMS
Anti-dolor TENS Descontracturante
Tendinitis Dolor Muscular
Epicondilitis Dolor Lumbar
Dolor Cervical
Lumbago
Piernas Pesadas
Prevención de Calambres

¿Y cuál es la diferencia entre TENS y EMS?  Los programas tipo TENS son unos programas totalmente distintos a todos los demás que podemos encontrar en un electroestimulador, pues son los únicos que no buscan estimular fibras musculares, si no que buscan estimular fibras sensitivas. Por ello, cuando nos los ponemos, los programas tipo TENS solamente tienen que producir una sensación de hormigueo. En cambio, los tipo EMS sí estimulan fibras musculares y por lo tanto deben producir sacudidas musculares.

Hecha esta introducción, en este artículo intentaremos explicarte la forma de usar correctamente estos programas para que puedas sacarles el mayor provecho.

Programas Anti-dolor TENS, Tendinitis y Epicondilitis

Lo primero que tenemos que tener claro es que el dolor es un síntoma de que hay algo que no va bien, pero no nos informa de nada más. Es decir, que a mi me duela la rodilla no es un indicativo de nada, simplemente de que hay algo en mi rodilla que no está funcionando correctamente y, por lo tanto, una señal de alarma que nos debería llevar, directamente, a la consulta de nuestro fisioterapeuta de confianza para que él pueda hacer una exploración y una valoración de qué es lo que está provocando este dolor.

Pero lo que está claro es que este dolor me está limitando mis movimientos, y por lo tanto, me está haciendo perder calidad de vida, con lo que tengo que aprovechar las herramientas que tengo a mi alcance para que esta calidad de vida mejore. Y ahí es donde entran los programas tipo TENS. Estos programas no curan la patología que produce el dolor, pero si alivian esta molestia y por lo tanto mejoran mi bienestar. Es por ello que estos programas son un gran complemento del tratamiento que un fisioterapeuta pueda realizar.

Cuando usaremos un programa tipo TENS:

Los programas tipo TENS los podemos usar para aliviar cualquier tipo de dolor o molestia, pero principalmente cuando hablamos de dolores articulares, tendinosos, pues éstos son estructuras que con electroestimulación no podemos estimular y por lo tanto, lo que, en un principio, podemos hacer sobre ellas, es aliviar el dolor.  También podemos usarlo para paliar otros tipos de dolor localizado, como pueden ser los dolores menstruales.

Colocación de electrodos:

Colocaremos los electrodos justo en la zona del dolor, independientemente de si en la zona hay tejido muscular o no, y en caso de que lo haya, indiferentemente del sentido de las fibras musculares, pues como hemos comentado, estos programas no buscan estimular fibras musculares.

Las colocaciones de electrodos más habituales para este tipo de programas son estas:

1ª: Colocamos un electrodo justo encima del punto del dolor, que será el polo positivo, y otro electrodo al lado, a una distancia máxima de unos 5cm. Es indiferente en qué sentido coloquemos el segundo electrodo; es indiferente colocarlo por encima, por debajo, a la derecha, a la izquierda, …

2ª: Dejaremos el punto del dolor en medio de dos electrodos, siendo indiferente en cuál de los dos conectamos el polo positivo y el polo negativo. Igual que decíamos en el primer caso, la distancia máxima entre electrodos la fijaremos en unos 5cm. Si la zona es más amplia podemos utilizar más canales.

Posición del cuerpo:

La posición del cuerpo deberá ser la más relajada posible, evitando generar cualquier tensión en las estructuras musculares involucradas en la zona del dolor. Es decir, si, por ejemplo, yo tengo dolor en la rodilla, cuando ponga el TENS voy a evitar generar cualquier tensión en las estructuras que influyen en la rodilla, y por lo tanto voy a tener la pierna estirada y relajada, sin tensión muscular en el cuádriceps.

Intensidad de uso:

La intensidad adecuada es la que me produzca un simple hormigueo. NO debe aparecer ninguna respuesta muscular, ni en forma de sacudida muscular ni en forma de contracción, ya que esta respuesta puede ser contraproducente y por lo tanto no es deseable. Cuando lleguemos al hormigueo no subiremos más la intensidad hasta que, pasado un tiempo, que depende de cada persona y de cada zona del cuerpo será más o menos largo, dejaremos de sentir ese hormigueo; será el momento de volver a subir la intensidad hasta volver a encontrar el hormigueo. Y así sucesivamente, de hormigueo en hormigueo hasta que termine el programa.

Tiempo de uso:

Los programas tipo TENS, igual que todos los programas de un electroestimulador, viene con una duración predeterminada. En caso de que, una vez finalizado queramos repetirlo, podemos hacerlo sin ningún problema ni contraindicación, pero recomendamos dejar unos 10-15minutos entre una sesión y la siguiente.

Otra cosa importante es que, cuanto más se utilice este tipo de programa, menos tiempo dura el efecto antiálgico. Por lo tanto, recomendamos usarlo cuando sea necesario y no abusar para evitar que el efecto se reduzca.

Programas Descontracturante y Lumbago

Cuando usaremos los programas Descontracturante o Lumbago:

Ambos programas están orientados al mismo problema, una contractura reciente. El Lumbago está orientado, por sus parámetros a la zona lumbar y el Descontracturante es un genérico que puede colocarse en cualquier sitio, pero la finalidad de ambos es exactamente la misma: luchar contra una contractura que ha aparecido de forma reciente. Casos claros de contracturas recientes pueden ser una contractura en los gemelos al correr, muy común en estos días que hemos vuelto a correr después de muchas semanas de no poder hacerlo, una contractura en el recto anterior del cuádriceps al golpear un balón, una contractura en la zona cervical por haber dormido en una mala posición, etc. Todos estos casos o similares, los trataremos con el programa Descontracturante.

Colocación de electrodos:

Como podemos ver, la colocación de los electrodos son exactamente las mismas que en los programas tipo TENS. La gran diferencia es que en este caso sí es importante tener en cuenta el sentido en el que se colocan los electrodos, ya que éstos deben ir en el sentido de las fibras musculares. Por lo tanto:

1ª: Colocamos un electrodo justo encima del punto del dolor, que será el polo positivo, y otro por encima o por debajo, siempre en el sentido de las fibras musculares, donde conectaremos el polo negativo.

2ª: Dejaremos el punto del dolor en medio de dos electrodos, siendo indiferente en cuál de los dos conectamos el polo positivo y el polo negativo. Igual que decíamos en el primer caso los electrodos deben colocarse en el sentido de las fibras musculares.

En caso de duda sobre la colocación en un músculo recomendamos utilizar las colocaciones que se usan para el músculo en concreto para entrenamiento.

Posición del cuerpo:

La posición debe ser la que el músculo esté totalmente relajado. NO tiene ningún sentido intentar relajar un músculo en el que nosotros estamos produciendo tensión de forma voluntaria, ya que nunca podremos conseguirlo.

Intensidad de uso:

En este caso ya estamos hablando de programas tipo EMS, es decir, programas en los que sí se produce estimulación muscular, y como tal, vamos a observar una respuesta de nuestras fibras musculares en forma de sacudidas. A partir de aquí, es muy importante tener claro el criterio para escoger la intensidad adecuada, ya que una intensidad inadecuada puede ser incluso contraproducente.

La intensidad correcta para este tipo de programas debe ser la que provoque sacudidas musculares contundentes pero confortables. Es decir, una sacudida muscular muy leve será ineficiente, no produciendo el efecto deseado; pero aún es peor una intensidad excesiva, ya que este exceso de intensidad provocará una molestia en el músculo el cuál, para protegerse de esta agresión se va a contraer, desembocando en un agravamiento de la patología en lugar de una mejora.

Como el concepto confortabilidad y contundencia son muy subjetivos, las funciones MI nos aportan una objetividad que nos permite mejorar en la eficiencia del mismo. Las funciones Mi Range (modelos FIT 5.0, SP 4.0 y SP 6.0) y Mi Autorange (Modelo SP 8.0) nos ofrecen una garantía de que la intensidad que yo estoy utilizando es la adecuada y que, por lo tanto, estoy siendo el máximo de eficiente en el uso de estos programas. Para saber más de estas funciones MI puedes consultar el artículo que publicamos hace unos días en nuestro Blog.

Tiempo de uso:

Podemos utilizarlo tantas veces como sea necesario, sin ninguna contraindicación al respecto.

Programas Dolor Muscular, Dolor Lumbar y Dolor Cervical

Cuando usaremos los programas Dolor Muscular, Dolor Cervical o Dolor Lumbar:

Estos tres programas están orientados al mismo problema, una contractura crónica.

Partimos de la base que consideraremos que una contractura es crónica cuando hace más de tres días que la sufrimos. En los primeros tres días usaremos el programa Descontracturante, y a partir del cuarto día, si la contractura no ha remitido y permanece allí, empezaremos a utilizar el programa Dolor Muscular, o, en caso de que esté localizada en la zona lumbar el Dolor Lumbar, o en la zona cervical el Dolor Cervical. La diferencia entre ambos programas es que el Dolor Lumbar tiene un parámetro para adaptarlo a esta zona corporal, el Dolor Cervical lo propio para esta parte del cuerpo y, en cambio, el Dolor Muscular es un genérico que podemos poner en cualquier parte del cuerpo.

La diferencia entre el Descontracturante y el Dolor Muscular es la frecuencia a la que trabaja el programa. Si ponemos los dos veremos que el Descontracturante produce unas sacudidas musculares muy lentas (una sacudida muscular por segundo) y en cambio el Dolor Muscular es más rápido (Cinco sacudidas musculares por segundo). El motivo de esta diferencia de frecuencia es que los efectos que buscan ambos programas son distintos. Si con el Descontracturante lo único que buscábamos era relajar la musculatura que se encontraba descontracturada, en el caso de una contractura que se ha cronificado necesitamos aportar un plus. Sabemos que una contractura muscular es una contracción que se mantiene sin descanso de un grupo de fibras musculares; y sabemos que una contracción muscular cierra los vasos sanguíneos de la zona, por lo que a estas fibras musculares que están contracturadas les llega poca sangre y, por lo tanto, pocos nutrientes y oxígeno. Esto hace que, con el paso de las horas y los días, la contractura que era pequeña en su inicio se haya ido agrandando y la zona dolorida sea mucho mayor. Por ello, el programa Dolor Muscular, además de aportar una relajación de la musculatura nos produce dos efectos más:

  • Aumento del flujo sanguíneo: Consigue abrir los vasos sanguíneos que estaban cerrados y por lo tanto consigue aportar nutrientes y oxígeno a estas fibras que habían visto muy restringida su llegada
  • Aumento de la segregación de Endorfinas: Las endorfinas son las famosas “hormonas del bienestar” u “hormonas del placer”, como solemos llamarlas. Cuando en mi organismo se produce una segregación mayor de estas hormonas yo tengo la sensación de encontrarme mejor y el dolor muscular se reduce.

Posición Corporal, Intensidad de uso y Tiempo de uso:

Tanto la posición del cuerpo, como la intensidad de uso adecuada para estos programs, así como los tiempos de uso recomendados, son exactamente iguales que las que hemos explicado para el programa Descontracturante en el punto anterior.

Recordamos que, la mayor parte de las veces, una contractura surge para proteger una estructura vital que está en riesgo. Por ejemplo, una contractura en la musculatura lumbar o cervical, suele aparecer para proteger la columna vertebral, limitando el movimiento de la misma. Por lo tanto, si aparecen contracturas crónicas de forma habitual es fundamental que visite a un fisioterapeuta para que pueda marcar un protocolo de trabajo para atacar el fondo del problema y evitar así, que vuelvan a surgir.

Para finalizar, reiteramos que lo que hemos explicado en este artículo no sustituye el tratamiento que pueda hacer un fisioterapeuta, si no que es un complemento para el mismo. Por lo tanto, ante la aparición de cualquier tipo de dolor, recomendamos visitar a un profesional de la salud para que pueda hacer una valoración, un diagnóstico y como consecuencia, elaborar un protocolo de trabajo.